29 de enero de 2013

Estimadas hermanas y hermanos en Cristo:

La Convención General de la Iglesia Episcopal por más de veinte y cinco años ha hecho un llamado para que se adopten medidas de inmigración que brindarían  a los inmigrantes indocumentados la dignidad y el respeto que todos poseemos como ciudadanos del Reino de Dios. En concordancia con esa legislación, yo aplaudo la propuesta bipartisano actual para la reforma de inmigración desarrollada por ocho senadores quienes han vencido las diferencias entre los partidos para actuar por un bien común. Estoy especialmente complacida que los senadores hayan propuesto una senda acelerada para obtener la ciudadanía para  la Legislación UN SUEŇO para la Juventud—que son los jóvenes trabajadores que fueron traídos a este país cuando eran niños—y para los trabajadores agrícolas en quienes muchos de nosotros confiamos para obtener nuestro pan de cada día.

En la 77a Convención General de Julio de 2012, la Iglesia Episcopal reforzó su llamado existente para una reforma completa de inmigración al instar que en los temas de inmigración las parejas del mismo sexo sean tratadas de la misma manera que se trata a las parejas de sexo opuesto. Estoy muy agradecida que el presidente Obama haya incluido esta medida en la propuesta de la reforma de inmigración, y yo instó que a los familiares de lesbianas y homosexuales se les trate de manera justa y equitativa en las legislación de reforma de inmigración que es dirigida al Congreso.

La Convención General del verano pasado además expresó su preocupación por la política de asiloy por la injusta imposición de inmigracióny yo les solicito  a los legisladores que aseguren que las medidas de imposición existentes o las nuevas medidas sean humanas y justas y que podamos continuar dando la bienvenida y protejamos a nuestros refugiados y aquellos que están buscando asilo.

Nosotros los episcopales sabemos que dar la bienvenida al extraño entre nosotros es una de nuestras grandes responsabilidades y alegrías. Usted puede unirse a nuestras hermanas y hermanos inmigrantes en la Iglesia Episcopal y alrededor del país llamando a  los miembros del Congreso (Directorio de la Cámara de Representantes; directorio del Senado). Cuando llame, por favor pida que se apruebe pronto una reforma migratoria completa, y que incluyan una senda rápida para obtener la ciudadanía para la legislación de UN SUEŇO de la juventud, que es la juventud trabajadora y los trabajadores  agrícolas; que esa reforma asegure que las familias estarán juntas; que traten a las familiares de lesbianas y de homosexuales de manera justa; y que provea una imposición de la ley que sea humana y que se proteja a los inmigrantes y refugiados quienes son víctimas del crimen y de la violencia doméstica.

En nuestro Pacto Bautismal, hemos prometido luchar por la justicia y la paz entre las personas y respetar la dignidad de cada ser humano. Presionar por una política pública justa es una manera de cumplir con ese compromiso, y estoy agradecida por los testigos en la Convención General que guían nuestro camino.

Sinceramente,

La Rda. Gay Clark Jennings

Presidenta de la Cámara de Diputados