Traducción al español a continuación

Dear Members of the House of Deputies,

As we light the candles on our Advent wreaths and enter into the holy season of Christmas, I want to extend my warmest greetings to you and your loved ones. I pray that in the coming days, the peace and joy of the Christ Child will fill all of our hearts.

I am so grateful for each of you and your dedicated service to our church, especially during this past year when we have faced many challenges together. Yet through it all, we have drawn strength from our faith and from one another, just as Mary did when she bravely trusted God’s promise during a time of uncertainty. I am reminded of how, with God, nothing is impossible.

The light and promise of Christmas inspire courageous hope for the new year ahead. By God’s grace, I believe the sacred labor we share in making Christ’s love and redemptive compassion known to all people will bear much fruit. 

In the year to come, I look forward to co-creating faithful and authentic communities guided by the Holy Spirit as we strive together to form church spaces that are more accessible, inclusive, and safe for every child of God. I am confident that through humility, compassion, and reliance on God’s strength, positive change can happen.

Beloved friends, as we celebrate once more the great gift of our Emmanuel who comes to dwell among us, I offer this Christmas blessing – one that has echoed down through the ages even as Mary herself offered it up in faithful courage so long ago, “’My soul magnifies the Lord, and my spirit rejoices in God my Savior, for he has looked with favor on the lowly state of his servant…He has brought down the powerful from their thrones and lifted up the lowly” (Luke 1:46-55). 

May this ancient, holy blessing that first sprang from Mary’s lips be fulfilled yet again in each of your lives this Christmastime. May you magnify the Lord with pure joy. May you know God’s special favor upon you. May the Mighty One lift you up in wondrous and unexpected ways.

Wishing you great joy and peace at Christmas. I eagerly anticipate all the good work we will continue to do together in 2024.

In peace,

Julia Ayala Harris

President, House of Deputies


Estimados miembros de la Cámara de Diputados

Mientras encendemos las velas de nuestras coronas de Adviento y nos adentramos en el sagrado tiempo de Navidad, deseo transmitirles mi más cordial saludo a ustedes y a sus seres queridos. Oro para que en los próximos días, la paz y la alegría del Niño Jesús llenen todos nuestros corazones.

Estoy muy agradecida por cada uno de ustedes y su dedicado servicio a nuestra iglesia, especialmente durante este último año en el que hemos enfrentado muchos desafíos juntos. A pesar de todo, hemos sacado fuerzas de nuestra fe y de los demás, como hizo María cuando confió valientemente en la promesa de Dios en un momento de incertidumbre. Recuerdo que, para Dios, nada es imposible.

La luz y la promesa de la Navidad inspiran una esperanza valiente para el nuevo año que comienza. Por la gracia de Dios, creo que la sagrada labor que compartimos de dar a conocer a todos el amor y la compasión redentora de Cristo dará mucho fruto. 

En el año venidero, espero con interés co-crear comunidades fieles y auténticas guiadas por el Espíritu Santo mientras nos esforzamos juntos por formar espacios eclesiales que sean más accesibles, inclusivos y seguros para cada hijo de Dios. Confío en que, a través de la humildad, la compasión y la confianza en la fuerza de Dios, el cambio positivo puede suceder.

Queridos amigos, al celebrar una vez más el gran don de nuestro Emmanuel, que viene a habitar entre nosotros, les ofrezco esta bendición navideña, que ha resonado a lo largo de los siglos, incluso cuando la propia María la ofreció con fiel valentía hace tanto tiempo: “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha mirado con agrado la condición humilde de su sierva… Ha derribado a los poderosos de sus tronos y ha levantado a los humildes” (Lucas 1:46-55). 

Que esta antigua y santa bendición, que brotó por primera vez de los labios de María, se cumpla de nuevo en cada una de sus vidas en este tiempo de Navidad. Que engrandezcas al Señor con pura alegría. Que conozcas el favor especial de Dios para tu vida. Que el Poderoso los eleve de maneras maravillosas e inesperadas.

Les deseo gran alegría y paz en esta Navidad. Espero con impaciencia todo el buen trabajo que seguiremos haciendo juntos en 2024.

En paz,

Julia Ayala Harris

Presidenta de la Cámara de Diputados